¿Tú y tu esposo comen igual?


La respuesta es, ¡no!


Cuando fuimos niños, tanto Chris como yo, tuvimos malos hábitos alimenticios. Si mis fuentes no me fallan, Chris se alimentaba de papas fritas con puré de papa. Mientras que yo me servía Coca Cola en taza en el desayuno, en vez de en vaso, para que mi mamá no se diera cuenta de lo que estaba tomando.


Cada quién fue creciendo y fue limpiando sus hábitos alimenticios. Bueno, limpiando es una forma de ponerlo. Durante nuestra época universitaria, nos comíamos una pizza familiar cada uno como plan de viernes por la noche #GorditosPeroBienEnamorados . La principal diferencia entre Chris y yo era que él era deportista de alto rendimiento. Jugaba rugby con la selección nacional, con su club y también iba al gimnasio. Mientras que yo...bueno yo me sacaba buenas notas (JEJE!).


Por temas de salud, yo hice cambios drásticos en mi estilo de vida y ahora sí que limpié mi dieta. Sin embargo, Chris y yo no comemos igual. Ni en cantidades ni en tipo de comidas. Para comenzar, el es súper grande (1.88 mts) y yo súper petiza (1.57 mts). Entonces, si yo comiera como él pesaría 94 kgs y si el comiera como como yo pesaría 49 kgs (mientras escribo esto me acabo de dar cuenta que nuestros pesos son lo mismo si los volteas <3 #cursi JAJAJA).


En cuanto a tipo de comida, me acuerdo cuando recién me certifiqué como Health Coach, paraba intensa con el tema de lectura de etiquetas. Me acuerdo que un día llegué a la casa y le dije "Chris. ¿quieres que te lea qué tienen tus preciados cereales Ftiness?" a lo que Chris me respondió "Por favor, no me arruines mis cereales favoritos". Ahora ya aprendí, solo informo si es que alguien me pregunta y ya no me pongo intensa pensando que todo el mundo tiene que tomar las mismas decisiones que yo en temas de comida #novata. Hice las paces con que no podía obligarlo a comer como yo comía y que, en algunas ocasiones, comeríamos diferente.


Con los cereales, pasó como un año y medio para que Chris en el supermercado me diga "Y...¿cuáles cereales sí comprarías tú?". Lo mismo pasó con sus barritas energéticas. De tanto verme hacer lo mismo en modo repeat, le dí curiosidad jajaja se animó a probar y le gustó.


El desayuno favorito de Chris solía ser huevos revueltos con jamón y queso. Cada vez que yo me hacía algo diferente le decía "¿quieres que te invite?". Al inicio la respuesta era siempre no. Luego, viéndome comer siempre cosas nuevas comenzó a decirme "¿me invitas?". Hoy, su desayuno favorito sigue siendo los huevos revueltos pero los come con un side de palta, a veces con queso manchego sin hormonas y ya nunca con jamón #score. Otra diferencia está en las cantidades, él como 3 huevos revueltos y 2 panes pita blancos mientras que yo como 2 huevos revueltos y 2 panes Ezekiel.


Obvio hay cosas que aún no cambian. Por ejemplo, aquí hemos encontrado PizzaRev, una pizzería donde tu puedes #CYO (Craft Your Own) Pizza, la salsa de tomate que utilizan es con tomate orgánico y tienen de todo un poco. Chris se puede pedir la masa normal con queso mozarella y pepperoni en tamaño familiar. Yo me puedo pedir la masa sin gluten, queso vegano, champis y arúgula en tamaño personal. En Lima pasaba algo similar con VeggiePizza, donde también podíamos pedir la masa normal o sin gluten y el queso normal o el queso de palta.


Con el pan era igual, cuando el Pan Ezekiel no había llegado a mi vida (#BenditoSea), Chris comía pan pita y yo comía galletas de arroz. En mi casa también hay queso y también hay yogurt de diferentes sabores, solo que yo no los como. Cuando vamos a un restaurante, Chris puede pedirse una hamburguesa con papas fritas y yo un salmón con ensalada.


Cada uno conoce su cuerpo, qué le gusta, con qué se siente bien y tomamos decisiones en base a eso para siempre sentirnos cómodos con nosotros mismos.


¡Espero que este post les haya servido!


Su coach,

Majo Desmaison.

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