El deporte, mi flojera y yo


Maria Jose Desmaison Gianella

Toda mi vida estuve “orgullosa” de ser delgada y no hacer nada de deporte. Hace muchos años, durante un verano, un amigo me dijo: “Pero, ¿no haces nada? Eventualmente tu cuerpo te va a pasar factura.” Ilusa yo, solo le sonreí. No pensaba que hacer deporte era necesario, había vivido bien muchos años sin él así que no tendría por qué cambiar algo ahora.


A veces trataba de hacer deporte pero salía a correr una semana y luego lo dejaba por medio año. Nunca fui constante. Hasta febrero del 2017 que fui a Barcelona a un curso de Coaching Personal. Este viaje fue un hito en mi vida y, entre todas las cosas que hicimos, nos hicieron escribirnos una carta a nosotros mismos. Todavía guardo esta carta, me da felicidad leerla y ver cuánto he crecido. Les cito lo que literalmente me dije con respecto al deporte: “Comenzaste a comer bien en el 2015 y ahora (2017) te falta conquistar lo que siempre fue más difícil para ti: hacer deporte. Deja de prometerte cosas que no vas a cumplir.


¿Por qué es que era tan fácil para mi cumplir mis promesas con los demás pero tan difícil cumplirlas cuando me las hacía a mí misma? No debería de ser así. Entonces, volví a Lima y comencé a correr por el parque de mi casa. Salía martes y jueves a trotar. Primero solo podía trotar 10 minutos. Literal me despertaba temprano, me cambiaba, estiraba y calentaba para estar solo diez minutos en el parque. Me frustré miles de veces, a veces volvía a mi casa pateando hojas que se habían caído de los árboles y renegando porque me seguía cansando y no podía correr más de 3km. Hasta que un día de invierno salí a trotar cuando estaba lloviendo y tuve un #EurekaMoment porque me dije: “Acabo de correr bajo la lluvia. Esto me hace una deportista de verdad. Antes lo hubieras visto como una excusa para no salir a hacerlo.”


Ahí fue cuando comencé a hacer las paces con el deporte, me di cuenta que correr era algo que siempre había querido hacer. No lo había hecho antes porque siempre esperaba salir y poder correr 5km de la nada. Aprendí a disfrutar de mi propio ritmo, entendí que no puedo correr una carrera si nunca había trotado 1 km en mi vida y me dí cuenta de que sí mejoraba de a poquitos cada vez que lo hacía.


Luego de unos meses, fue mi diagnóstico de resistencia a la insulina entonces andaba media peleada de nuevo con el deporte. Sentía que era una obligación más que se sumaba a la larga lista de alimentos “prohibidos” y pastillas necesarias para revertir mi condición. Aún así, como buena chancona, continué. Me dijeron que tenía que construir músculo entonces mis dos trotes semanales ahora terminaban con una mini rutina de abdominales, planchas y sentadillas. En una de estas mini rutinas fue que tuve otro #EurekaMoment y entendí que hacer deporte era lo que me estaba cuidando, con cada respiración estaba ganando salud y vida.


Desde ese momento amo hacer deporte. Ahora hago un poco de todo para balancear mis energías: cardio y pesas pero también yoga y meditación. En promedio hago deporte 5 veces a la semana, hay semanas donde voy más veces (máximo 6) y hay semanas donde voy menos (mínimo 3). Hacer deporte ahora me relaja, me da más energía y me trae felicidad. Lo bonito es siempre estar llevando a mi cuerpo a dar lo mejor de sí. Cada vez que hago alguna novedad me siento súper poderosa porque reconozco que antes no podía hacerlo y ahora soy como una Majo versión 2.0.


Hace poco corrí mi primera 10k, fue la primera vez en mi vida que me dieron una medalla por algo que no fuera netamente académico #NerdAlert. Lloré de emoción cuando comenzó la carrera porque sabía que la terminaría y no podía creer que al fin estaba corriendo 10km. Me encanta sentir cómo mi cuerpo evoluciona y amo estar dándole todo el movimiento que necesita para estar 100% sano.


Si alguno de ustedes todavía no hace deporte o le gustaría hacer más deporte, mi único consejo es que comiencen. Comiencen con lo que sea, el tiempo que sea y las veces que sea. Así sea solo estirarse, caminar o hacer 5 abdominales antes de meterse a la ducha. ¿Saben por qué? Porque hay estudios que demuestran que, luego de pagar deudas, hacer ejercicio de manera constante es lo que más felicidad da. Y, ¿para qué estamos aquí si no es para ser feliz?


Su coach,

Majo Desmaison.

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