¿Comer fuera de casa?



Ir a un restaurante no es sinónimo de “cheat meal” ni de culpa. Salir y disfrutar de lo que comes en los restaurantes es sinónimo de vivir. Si quieres mantener un estilo de vida saludable a largo plazo, es esencial que le quites el “taboo” a comer en la calle. Mientras en tu cabeza exista la conexión “restaurante = cheat meal” va a ser muy sencillo que caigas en excesos y perjudiques tu progreso con respecto al objetivo de salud que tienes en mente.


Cuando yo salgo a restaurantes, sé que los tomates que me darán no serán orgánicos y que probablemente no estén salteados en aceite de coco. Sin embargo, es algo con lo que hago las paces para poder disfrutar de la vida tranquila.


Entonces, si como sano la mayor parte del tiempo y un día como tequeños, eso no me hace menos saludable. Al menos que comer tequeños se convierta en mi nueva base y que de vez en cuando coma saludable.


Les comparto algunas recomendaciones que espero les sirvan cuando decidan comer fuera de casa:


1. Trata de encargarte del “dónde”.

De esta manera vas a un lugar que ha sido pre-filtrado por ti y sabes que encontrarás una opción rica y saludable. En caso no puedas decidir a dónde ir a comer, ¡no te frustres! Siempre puedes entrar al Instagram, Facebook o página web del restaurante elegido y averiguar qué opciones sirven.


2. La respuesta no siempre está en la sección de “Ensaladas” del menú.

Hay “ensaladas” con tocino, vinagreta de mayonesa, papa y fideos. Entonces, puede ser que no encuentres una opción saludable ahí. Además, cuando no pides una ensalada, evitas que todos los ojos de la mesa volteen a verte y a decirte: “¿Estás a dieta?” Esa pregunta a veces genera muchísima ansiedad.


3.¡Atrévete a pedir una modificación!

Si hay un pollo en salsa de naranja con vegetales salteados y puré de papa entonces pide extra vegetales salteados para reemplazar el puré de papa. Te apuesto que lo disfrutarás más a que si pides una ensalada donde, en casi todos los restaurantes, más del 85% del plato son lechugas.


4. Que tus ojos no sean más grandes que tu estómago.

¿Sabías que el tiempo que tarda tu cerebro en reconocer la señal que le manda tu estómago de “estoy satisfecha” tarda 20 minutos? Imagínate que estás en un buffet, ¿te imaginas todo lo que haces en 20 minutos? Come con calma, saborea tu plato, nadie te está persiguiendo y, sin duda, no será la última vez que vayas a ese restaurante. Cuando quieras, puedes volver. Bajo esa premisa, ¡no comas como si fuera tu última cena!


5. ¿Culpa?

Por último, ¿comes fuera y luego sientes culpa? Nunca sientas culpa por comer. Al menos que te estés yendo del restaurante sin pagar o te hayas robado la comida.


Disfruten de su salud y de la vida, ¡van de la mano!


Su coach,

Majo Desmaison.

92 vistas

© 2018 María José Desmaison. Blog creado con Wix.com