"Calma, mi vida, con calma..."



El nombre de este post es parte de la canción Calma de Pedro Capó y, casi a diario, es lo primero que me canto al despertar: “calma, mi vida, con calma…”.

Por mucho tiempo, me despertaba y automáticamente comenzaba a recordar todos mis pendientes: presentaciones, reuniones, qué iba a tomar de desayuno y, en general, qué tanto tenía que “correr” para que las horas del día me alcanzarán. No disfrutaba del proceso de despertarme, de estirarme en la cama, de ir al baño a hacer pis, de tomar un vaso con agua...nada. En mi cabeza ya eran las 8 de la noche cuando, en realidad, el día ni aún había comenzado.


Con el tiempo fui entendiendo que, mi cerebro primitivo, no podía diferenciar entre “María José, huye, un león te está persiguiendo” y “María José, necesito esta presentación para las 4p.m. de hoy”. Mi cuerpo en ambas situaciones reacciona de la misma manera, se estresa de la misma forma. Obvio esto es porque nunca me dí el lujo de aprender a “responder” al estrés en vez de sólo “reaccionar” a él.


Por eso, en este post les quiero compartir algunas de las cosas que hago para mejorar mi respuesta al estrés. Además de cantarme a mí misma canciones de Pedro Capó:


- Medito: me doy el tiempo de meditar mínimo 5 minutos y máximo 20 minutos a diario. Para hacerlo, utilizo un app que se llama Insight Timer. Me sirve mucho porque me ayuda a llevar el tracking de qué días medito y cuánto tiempo. Además, tiene miles de meditaciones guiadas, las cuales puedes filtrar por tema (estrés, para dormir, para la ansiedad, etc) y por duración (dependiendo de qué tanto tiempo tengas disponible). Como si fuera poco, también tiene su propio timer, por si ya estás lista para meditar sola. Puedes configurar la duración, el sonido de inicio y fin (el mío es un gong) y si quieres escuchar algún sonido de fondo durante tu práctica (agua, fuego, pajaritos, etc). Meditar, sin duda me ayuda a ver las cosas diferente durante el día, a no quedarme atorada a mis emociones y a sentir que avanzo con mayor fluidez. En otro post ya les hablaré de todos los beneficios de la meditación.


- Hago Yoga: cuando comencé a hacer deporte, primero hacia solo cardio, luego fui agregando un poco de ejercicios de fortalecimiento y pesas y, al final, incorporé yoga una vez a la semana. Sin embargo, ¿sabías que cuando corres largas distancias o levantas mucho peso tu cuerpo también se estresa? Por eso es que decidí incluir más yoga en mi vida y ahora lo practico entre 2 y 3 veces a la semana. Haciendo yoga voy creando espacio con mi cuerpo y, al hacerlo, creo espacio en mi mente también. Espacio para disfrutar de mi aquí y ahora. Espacio para disfrutar de mi respiración.


-Tomo Ashwagandha: es una raíz, la cuál pertenece a un grupo de plantas y hierbas conocidas como adaptógenos y se utilizan en la tradición ayurveda. Se les conoce como adaptógenos porque justamente se adaptan a cada cuerpo y ayudan a tu organismo a mejorar su respuesta ante el estrés. La presentación que yo tomo es en polvo, tiene un sabor súper fuerte (tipo la maca, que si le pones mucho el sabor se apodera de lo que sea que estás consumiendo). Por eso, utilizo solo un scoop en mi matcha latte o en mi smoothie del día.


-Tomo matcha: le dije adiós a mi adorado café. Tomaba solo una taza al día y, en un momento, decidí hacer un detox de 21 días sin café para ver cómo reaccionaba mi cuerpo. Los primeros días tuve migraña horrible y luego, cuando volví a tomar café, me sentí más acelerada que nunca. Fue ahí cuando supe que, por más que lo amaba, no podíamos seguir juntos. O bueno, al menos no todos los días. Cambié el café por el matcha, que libera cafeína de forma menos abrupta entonces no me aloca ni me acelera. ¡Ah! También me quité la cafeína luego de las 3 p.m. porque noté que interfiere con mi sueño. El otro día comí helado vegano de matcha a las 9:30 p.m. y…¡grave error!


-Tomo manzanilla: cuando he tenido un día muy pesado, me preparo una manzanilla caliente y me la tomo antes de dormir. La manzanilla tiene propiedades calmantes y antiinflamatorias que te ayudan a combatir el estrés.


-Aceite esencial de lavanda: algunas noches, pongo 3 gotitas de aceite esencial de lavanda en mi almohada. La lavanda, al igual que la manzanilla, también tiene un efecto calmante. Por lo que te ayuda a relajar los músculos y a liberar ansiedad.


-Canto: esto no es algo que hago a diario pero me ayuda mucho porque, cuando estoy cantando, solo estoy pensando en la letra de la canción y en nada más. Específicamente, me gusta hacerlo mientras manejo y con canciones de Disney o de musicales de Broadway. Me meto a full en el personaje y solo canto, debo aclarar que bastante mal, pero para mí es una forma de vaciar estrés y emociones.


Como se darán cuenta, no solo invierto mi tiempo en organizar mis semanas con respecto a alimentación y deporte si no que también invierto en crear estos planes de self care. ¡Prueben qué les funciona a ustedes! Quizás es solo darse 15 minutos al día para leer su libro favorito o levantarse 10 minutos antes para darse una ducha relajante. Créanme que haciendo estos pequeños rituales estarán más tranquilas y podrán responder a las situaciones del día a día en vez de reaccionar.


¡Espero que esto les sirva!


Su coach,

Majo Desmaison.

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